Puerto Príncipe, 22 jun.- Además de los 10 mil desplazados que hoy se mantienen sin regresar a sus hogares, la ola de violencia que experimenta Haití impacta otros sectores como el comercio y la salud.

Desde el 1 de junio los enfrentamientos entre pandillas por el control de la salida sur de la capital empujaron a miles de familias a refugiarse en casas de acogida o espacios públicos, mientras aún las autoridades no pueden restablecer la paz en la zona.

La semana pasada incidentes similares desplazaron a otros cientos de individuos de la comuna de Delmas, una de las mayores del país, entre ellos personas con discapacidad cuyas casas incendiaron las pandillas.

Por la tensa situación en la zona directivos del hospital Delmas 2, uno de los pocos dedicados a la atención de pacientes con Covid-19, valoran trasladar a los enfermos hacia otras instituciones e incluso cerrar definitivamente el centro.    «Los pacientes llevan varios días muriendo antes de llegar aquí; las ambulancias no p1ueden acceder al hospital. Los pacientes estables se ven obligados a permanecer en el hospital. El personal no puede ir al trabajo y los insumos están bloqueados a pesar de la voluntad de las autoridades de equipar el centro», dijo a la prensa su director Lunick Santiague.

Por su parte, la Asociación de Industrias de Haití (AIDH) denunció los ataques y saqueos de bandas armadas a los comercios, lo que generó enormes pérdidas y económicas, criticó la entidad.

La AIDH instó al Gobierno a asumir sus responsabilidades para frenar los abusos. «Es inconcebible que el país sea entregado en manos de bandas armadas que siembran el terror», expresaron en un comunicado.

La guerra de bandas que se extiende por casi un mes, dejó hasta la fecha un saldo de casi 50 personas muertas, de ellas poco más de la mitad policías, de acuerdo con el Centro de Análisis e Investigación en Derechos Humanos.