Por. Guarionex Luperón
Después del 1978, los gobiernos de la República Dominicana, incluyendo, Antonio Guzmán Fernández, Jorge Blanco y Joaquín Balaguer, épocas de grandes reformas estructurales de carácter político y económico, pasando por las grandes reformas institucionales y de impulso del capital tecnológico en los periodos de Leonel Fernández, Hipólito Mejía, Danilo Medina y el actual presidente Luis Abinader, salvo honrosas disrupciones o choques coyunturales de carácter internos y externos (1984, 1990, 2003, 2008 y 2020-21), todos los gobiernos y gobernantes, sin excepción, durante el periodo de desarrollo democrático, en la generalidad de las coyunturas que se han presentado en el país, han estado a la altura de la circunstancia.
El crecimiento y desarrollo de la sociedad dominicana de los últimos 40 años, en materia de capital tecnológico e institucional, con las grandes reformas estructurales en el sector gubernamental, financiero, sanitario, educativo, y los planes maestros en el sector energético, turístico, vial, transporte, educativo, hídrico, agropecuario…son logros tangibles que se han materializado gracias al esfuerzo y obra de todos los gobiernos que hemos tenido con sus luces y sombras.
Incluso, luces que abarcan el fortalecimiento de los espacios democráticos. Esta es una sociedad, totalmente diferente a la sociedad anterior a los 90.
El presidente Abinader en su primer año ha realizado un gobierno ajustado a la circunstancia que les ha permitido un choque externo ¨sin precedentes¨ en la historia mundial, como la pandemia del Covid-19. Ha logrado mantener el país estable, con un desempeño decente.
Un Gobierno que no ha estado exento de choques externos e internos, el aumento de las ¨materias primas¨ agrícolas que afectan el incremento de precios de algunos rubros agropecuarios y la salida de control sanitario de la ¨fiebre porcina africana¨, que se ha convertido en un gran problema nacional, agregando mayor presión a ciertos productos de la canasta familiar.
De hecho, si se toman algunos estudios del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en materia de las políticas públicas de los gobiernos de América Latina, en época de pandemia, la generalidad de las políticas, planes, programas y proyectos públicos que se han aplicado son los mismos.
Incluso, se han usado los mismos criterios de endeudamiento externo. Los países han aplicado el mismo libro.
En el primer año de Abinader, en la enunciación de obras es notoria y grato, la continuidad del Estado. Concluyéndose obras del anterior gobierno.
La aplicación exitosa de la política sanitaria, en el aspecto de la cobertura de la vacunación y control de la pandemia, en términos de lo que es posible. La recuperación económica y el mantenimiento del sistema educativo abierto.
En materia del endeudamiento, en la pandemia ha sido una constante necesaria de todos los países, con el mismo o diferente índice de desarrollo que el nuestro.
Claro, no nos llamemos a engaño, el histórico del endeudamiento dominicano, tiene que ver mucho con la crisis del 2003. Personalmente, creo, con justeza que la grandeza y pequeñez que hoy se puede exhibir, también, se debe al endeudamiento, para cubrir una parte importante de nuestro desarrollo.
El presidente Abinader hizo referencia al Plan de Pedernales y a la Estrategia de Desarrollo de Manzanillo, la expansión del Metro de Santo Domingo, extendiéndose las líneas hasta el aeropuerto de las Américas y a los Alcarrizos, integrado a un ¨sistema de transporte Metro-Teleférico de Santo Domingo¨ y el monorriel de Santiago.
Para mí, esos proyectos son los que deben marcar su gobierno. En los cuales, el presidente debe centrar toda su energía para que se ejecuten. Esos cuatro proyectos, si se ejecutan como estan programados van a darle un nuevo impulso al país: En la capital, el norte y el sur.

El presidente no puede dejar que las ¨Licitaciones¨ de las dos plantas a gas natural de 800 MW fracasen. Este es un parque energético importante para el programa de cambio de matriz energética y regionalización de la generación de energía. Ya el país tiene suficiente experiencia con el suministro de las vacunas.
Si EE.UU ¨el principal socio¨ natural del país se muestra negligente en devolverle el esplendor productivo y tecnológico al Manzanillo que ellos fundaron, respaldando las inversiones que se requieren para las plantas de gas, el puerto y el astillero, entonces hay que prepararse para actuar con la misma celeridad y tacto con que se accedió a las vacunas chinas..
El Gobierno dominicano no puede dejar que Manzanillo se enrede en las patas de la geopolítica de Estados Unidos-China. Aunque se reconoce que esta gran nación, alberga millones de dominicanos que afectan positivamente nuestro desarrollo, pero la gente de Pedernales, de Manzanillo y del Cibao ya no resisten mas cuentos chinos.
Y en el componente de ¨ REHABILITACIÓN Y AMPLIACIÓN DEL PUERTO DE MANZANILLO¨, que financia el BID (Con pocos recursos), el Estado no puede cometer el error que hizo el gobierno anterior de excluir a los empresarios de Santiago. Porque este grupo de empresarios progresistas son los actores principales del Cibao, la región más próspera y con más futuro del país.
Ni tampoco debe excluir a los pobladores de Manzanillo del conocimiento exacto de la ¨Zonificación de los proyectos del Plan Máster¨, como hizo el anterior ministro de la Presidencia Gustavo Montalvo, que lo engavetó. Porque la ¨Zonificación¨ que sigue prevaleciendo en la planificación de los proyectos de Manzanillo, se fundamenta en las formuladas y presentadas por la Autoridad Nacional de Asuntos Marítimos (ANAMAR) del Ministerio de Medio Ambiente, en la Conferencia Internacional Marítima de Oceonagrafía (CIMO) en el 2015, que privilegia el manglar sobre los asentamientos humanos. Y en la vida siempre hay que buscar un punto medio.
El presidente hizo un discurso positivo y esperanzador. A diferencia de otros países, mostró senderos y pistas por donde se va a transitar en el presente y los próximos años, incluso, en muchos casos estableció fechas concretas de conclusión de las obras anunciadas.