Las elecciones que vienen el 5 de julio apuntan a que serán más de candidatos que de partidos en razón de que contrario a las anteriores en esta ocasión ha sido eliminado el arrastre y el elector tendrá tres boletas independientes para expresar sus simpatías.
Habrá una boleta A para los candidatos presidenciales, una boleta B para los candidatos a senador y una boleta C para los candidatos a diputados, y en cada una de ellas el votante marcará el candidato de su preferencia, lo que facilitará el marcado y evitará equivocaciones.
En el caso del senador en esta ocasión los diputados no podrán arrastrarlo y vendrán en boletas separadas, lo que indica que cada uno tendrá que buscar sus votos de manera individual con marcado en su cara.
Esta modalidad de votación obligará a los candidatos a desplegar sus propias campañas sin apoyarse en otros candidatos ni en sus partidos para ser arrastrados, lo que condenará irremediablemente a los impopulares a la derrota electoral aunque vayan nominados por partidos mayoritarios.
En el caso de Montecristi en la pasada campaña electoral del 2016 el arrastre de los diputados del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) fue determinante para que el actual senador Heinz Vieluf Cabrera resultara electo.
Los candidatos a diputados Samuel Toribio y Rafael Abel obtuvieron 20 mil votos entre los dos y arrastraron al senador Vieluf quien en su cara había obtenido menos votos que su contrincante Héctor Rodríguez Pimentel.
En estas elecciones que vienen ni el partido ni los candidatos a diputados van a ser determinantes para el triunfo del senador, ahora lo decisivo será la popularidad y la hoja de servicio a la provincia, pues el elector tendrá que marcar directamente su cara para resultar electo.