China se ha despertado este jueves con la noticia que esperaba desde el principio de la pandemia de Covid-19. Por primera vez desde que se reconoció la transmisión de persona a persona, en enero, la Comisión Nacional de Sanidad no ha detectado ningún caso de contagio comunitario en Wuhan, el foco original de la enfermedad, ni en el resto del país. La contrapartida es que aumentan las nuevas infecciones importadas, 34, de las que 21 se han detectado en Pekín.

Siempre según estos datos oficiales —que en el pasado han causado confusión por el sucesivo cambio de criterios para contabilizar casos—, el miércoles fallecieron ocho personas en todo el país por el coronavirus, lo que eleva el total de muertes en China desde el comienzo de la epidemia en diciembre a 3.245. En total se han contagiado desde entonces 80.928 personas, de las que 70.420 se han recuperado.

Conseguir el cero que anuncian las autoridades ha acarreado un alto precio: este jueves, precisamente, se cumplen ocho semanas de medidas de cuarentena, o semicuarentena, impuestas por todo el país. El 23 de enero, primero Wuhan y sus 11 millones de habitantes y después el resto de la provincia de Hubei quedaban aislados del resto del país. En los días siguientes, centenares de millones de personas verían restringida de modo más o menos estricto su libertad de movimientos. El parón de la actividad durante estos 56 días ha asestado graves daños a la economía que poco a poco comienza a emerger: entre enero y febrero, las ventas al por menor se contrajeron un 20,5%; la producción industrial descendió un 13,5%, frente al 3% que anticipaban los analistas.

Aunque poco a poco las grandes ciudades recuperan su aspecto normal, aún siguen en pie muchas de estas restricciones, y de modo oficial no hay fecha prevista, en ciudades como Pekín, para abrir de nuevo las escuelas.

Pero China ya da, con cautela, por ganada su batalla contra el virus. Los medios estatales multiplican sus informaciones sobre el regreso a sus lugares de origen de médicos que acudieron a prestar ayuda a los hospitales de Wuhan, desbordados y faltos de material protector durante las primeras semanas.

En un indicio de que, poco a poco, la situación avanza hacia la normalidad, un condado de la provincia de Hubei, Tongcheng, anunció que reanudará su servicio de autobuses interprovinciales hacia los grandes centros industriales de la costa, suspendido durante la cuarentena, informa la agencia de noticias Xinhua. Este condado, lugar de origen de muchos trabajadores migrantes, no ha registrado nuevas infecciones desde hace dos semanas.

Desde que el número de contagios comunitarios se redujo a cifras de dos dígitos, y a medida que se ha ido elevando la cifra de casos en el resto del mundo, China ha ido poniendo el foco en evitar nuevas infecciones que puedan desatar una segunda ola de la epidemia. Le preocupan los casos importados, que van en aumento.

“No debemos permitir que se revierta la tendencia positiva obtenida mediante grandes esfuerzos”, advirtió el miércoles el presidente chino, Xi Jinping, en una reunión de altos cargos del Partido Comunista de China (PCC).

En un completo revés de la situación de hace dos meses, cuando eran otros países los que tomaban medidas para protegerse de posibles contagios importados, China ha impuesto drásticas normas de cuarentena para quienes lleguen del extranjero. Pekín, la capital y sede de las instituciones de Gobierno, y uno de los principales puntos de entrada al territorio, se encuentra entre las zonas que han adoptado prácticas más estrictas. Unas prácticas que ha ido endureciendo cada pocos días y este jueves ha vuelto a apretar.

Pekín exige que todos los viajeros procedentes del exterior se sometan a una cuarentena de 14 días en hoteles designados por las autoridades. La únicas excepciones son los menores de 14 años o mayores de 60, las embarazadas o aquellos que padezcan patologías que desaconsejen pasar el aislamiento en estos lugares. Ellos podrán completarlo en sus hogares. Pero desde este jueves se elimina la posibilidad, que sí existía hasta ahora, de cumplir el confinamiento en el domicilio propio si se vive solo. La idea es impedir que alguien pueda saltarse las medidas de aislamiento.

Quienes cumplan alguno de los requisitos para el aislamiento domiciliario tendrán que ponerse en contacto antes de viajar con el comité vecinal de su distrito y aportar la documentación justificante, para recibir una autorización. Sin este permiso, no será posible el confinamiento en el hogar propio.

Para dejar claro lo seriamente que se toma el respeto de la cuarentena, el gobierno municipal de Pekín ha dado a conocer la expulsión del país de una mujer de nacionalidad australiana que fue sorprendida al salir a correr en su segundo día de aislamiento. El vídeo de sus protestas al regresar a su domicilio había circulado ampliamente por las redes sociales chinas.

Las autoridades chinas han decidido también desviar a otras ciudades relativamente cercanas algunos de los vuelos internacionales con destino Pekín, para procesar allí los casos de los pasajeros que llegan debido a la saturación del aeropuerto de la capital.

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