por: Wenzel Musset Lorenzo

La pandemia del covid-19 cambio ( o revelo ) la psiquis de varias personas, principalmente de los empresarios, políticos o los llamados influencers. Vemos cómo lentamente se van convirtiendo en “dictadorcitos”, esas figuras que dicen odiar las dictaduras y  las armas, pero no les tiembla el pulso para proponer e implementar medidas que coarten libertades, es decir, los dictadores de la nueva política.

Se ha dado una gran discusión sobre la obligatoriedad de las vacunas en los círculos de  abogados, académicos, políticos y ciudadanos que también se han sumado a la discusión, tienen opiniones encontradas según las leyes y códigos internacionales, este es un debate  que no va a terminar y que van a traer mucho trabajo a los tribunales laborales y el tribunal  constitucional, así cómo a la cúpula gobernante.

En mi opinión, es una discusión esteril, ya que la vacunación debe ser opcional y punto, la historia de la vacuna del polio es el mejor ejemplo de que la motivación es mejor que la obligación. A mediados del siglo XX, se utilizó la figura del rey del rock, Elvis Presley, recibiendo su vacuna contra el polio públicamente para generar confianza en los jóvenes y la población en general, logrando unas de las más exitosas campañas de vacunación.

Pero esto va más allá del tema de las vacunas, lo preocupante es ver lo rápido que estas desquiciadas figuras de la nueva política que dicen estar en contra de las dictaduras, no les tiemble el pulso para imponer medidas cómo prohibir viajes o la entrada a sitios de trabajo, estudio y entretenimiento a el que se niegue a vacunarse. En un pestañeo pasan de hablar de libertad y bienestar a promover la fuerza o la presión para lograr sus objetivos, actualmente hacen esto por la vacuna, entonces, ¿ cuál será la excusa en el futuro para ser autoritarios ?

Estamos convirtiendo en líderes sociales y políticos a psicópatas capaces de implementar medidas que nos quiten la libertad y encima nos hacen creer que es para nuestro bien, como es el caso del toque de queda.

Se está levantando una generación de “dictadorcitos” de la nueva política que no creen en las armas ni en la violencia, que sonríen y se venden cómo seres de paz, pero están listos en cualquier momento para pegar con el garrote de la fuerza pública al que se oponga a sus ideas y posiblemente a sus caprichos en un futuro.

Los paladines de la nueva política que  detestan a trujillo y su dictadura pero que muy bien son capaces de tomar una que otra táctica trujillista,  quitando libertades a la población para que hagan lo que ellos digan. En vez de tener un cuadro de trujillo en la sala o en la oficina, en un futuro no muy lejano tendremos enmarcado un selfie sonriente de alguna figura de la nueva política, las armas y la violencia son parte de las dictaduras de la vieja política, ahora tenemos “dictadorcitos” que son capaces de quitarte la libertad y el sustento económico en cualquier oportunidad que se presente y encima de todo a usar publicidad para que estés feliz con semejante locura.