FÉLIX BAUTISTA

En el devenir histórico, la democracia se ha extendido a la mayoría de los países del mundo y cada día se consolida. Su consecuencia ha sido la reducción del autoritarismo.

El mapa geopolítico mundial se ha transformado. Para lograr este proceso, hubo que derrotar el totalitarismo durante la Segunda Guerra Mundial; se logró la transición democrática en el sur de Europa, en el sudeste asiático y en América Latina, durante la década de los años 70 y 80 del Siglo XX; y se derrocaron los regímenes totalitarios de Europa del este, lo que impulsó la consolidación y el surgimiento de nuevas democracias. La democracia, apoyada en la globalización de la información y el conocimiento, ha garantizado y afianzado los derechos y libertades fundamentales de los individuos, que es el fin último de los sistemas democráticos. No obstante, la democracia es un proyecto inconcluso, que está en permanente construcción.

Todavía persisten algunos niveles de autoritarismo en democracias recientes y frágiles. De ahí que, derrotar estos vicios antidemocráticos implica educar a la sociedad en el conocimiento de sus derechos, sus valores, sus instituciones y sus prácticas democráticas. Lograrlo implica que los ciudadanos y ciudadanas, a través de las distintas instituciones democráticas, defiendan sus derechos y participen activamente en los escenarios donde se debaten las grandes decisiones de interés público, que benefician a la colectividad. Uno de los elementos esenciales de la democracia, lo constituye el derecho a elegir y ser elegible, mediante el voto universal, libre, directo y secreto, consignados en los Textos Constitucionales democráticos. Estas normas sustantivas prescriben todo un sistema electoral, que pone de relieve el valor de la democracia y el derecho de los ciudadanos a decidir su destino. Esa decisión ciudadana se expresa a través del voto, elemento esencial de los sistemas electorales.

Las elecciones tienen un papel de suma importancia en la democracia representativa. Permiten la representación política, la conformación del gobierno y legitiman el sistema constitucional.

El Reino de los Países Bajos está conformado de 12 provincias (Brabante Septentrional, Drente, Flevoland, Frisia, Güeldres, Groninga, Holanda Meridional, Holanda Septentrional, Limburgo, Overijssel, Utrecht, Zelanda), más las Antillas neerlandesas y el territorio de Aruba, en la región del Caribe. Por lo general, se cree que los Países Bajos es sólo Holanda y no lo es. El territorio de estos países abarca un área de más de 41 mil kilómetros cuadrados y más de 16 millones de habitantes.

El sistema electoral del Reino de los Países Bajos, es un modelo de democracia que existe en algunos países de Europa y corresponde a lo que se denomina “monarquía constitucional parlamentaria”. Esta monarquía existe desde 1815 y sus figuras emblemáticas alcanzan sus posiciones en forma hereditaria. Su historia se inicia a partir del año 1700, al detonar su lucha independentista del Reino de España. El factor decisivo de la lucha de independencia del Reino de los Países Bajos fue de carácter religioso. Los españoles, que mantenían el control de estos territorios, durante los reinados de Carlos V y Felipe II, fueron implacables con los protestantes, quienes, influidos por las prédicas y manifestaciones religiosas de Martín Lutero, adversaron con crudeza y determinación la religión católica. El imperio español, como forma de mantener la hegemonía del territorio, concentró el poder estableciendo los consejos de Estado, de Finanza y Secreto, y designó en cada territorio un ciudadano español para que gobernara en su nombre.

Este conflicto duró cerca de ocho décadas y se le conoce como “la Guerra de los 80 años (1568-1648)”, período que duró las luchas de los Países Bajos hasta alcanzar su independencia bajo la Conducción de Guillermo de Orange, a quien se le conoce como el “Padre de la Patria”, por enfrentar con dureza y determinación al emperador español y a la Iglesia Católica. La guerra finalizó con los Tratados de Paz de Westfalia, donde se reconoció al Reino de los Países Bajos como un Estado soberano. El ordenamiento constitucional de los Países Bajos, se inicia en 1798, al consignar una forma de Estado unitario con gobierno centralizado. Dieciséis años después, en 1814, se promulga una nueva Constitución, que estableció un Parlamento Bicameral. Los representantes eran elegidos por el pueblo y los senadores los designaba el Rey. En 1848 se redactó una nueva ley sustantiva, debido a las presiones de grupos liberales que reclamaban una mayor independencia e influencia del parlamento; la rendición de cuentas de los funcionarios públicos ante este órgano; que las políticas implementadas por el gobierno fueran de carácter público y que el sufragio fuera directo.

El nuevo Texto Constitucional estableció una reforma política total: el parlamento, los alcaldes municipales y los representantes del Senado se elegirían por voto directo. Se introdujo la responsabilidad de los ministros y la publicidad de las reuniones del parlamento y los ayuntamientos. Se estableció, además, plena libertad de reunión, asociación, opinión, expresión, imprenta, religión, enseñanza y una separación clara entre la iglesia y el Estado. La principalía política era responsabilidad del parlamento, recayendo la mayor responsabilidad sobre los ministros y no sobre el Rey. A partir de la promulgación de esta Constitución, el Rey del reino de los Países Bajos pasó a jugar un papel secundario en el ámbito político y gubernamental. Para la época, los integrantes del parlamento no estaban organizados en partidos políticos, hecho que ocurrió a partir de 1878, cuando se fundó el Partido Antirrevolucionario, la Asociación Social Demócrata, el Movimiento Socialista de los Países Bajos y la Federación Social Demócrata; y para 1894 surgió el Partido Obrero Social Demócrata. Cada uno de estos partidos se conformó bajo ideales religiosos, liberales y socialistas.

Aunque el jefe de Estado es un Rey, reina y no gobierna. El poder real reside en el pueblo, que a través del sufragio elige al parlamento, y a partir de este, se forma el gobierno.