La primera etapa del proceso de evaluación de los diez jueces de la Suprema Corte de Justicia que aspiran a permanecer en sus puestos por un segundo periodo, se vio marcada por las fuertes acusaciones que surgieron de parte del procurador general de la República en contra de la magistrada Miriam Germán Brito.

Al tomar la palabra como miembro del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), el procurador Jean Alain Rodríguez leyó una comunicación anónima en la que acusan a la magistrada de tener encuentros ocultos en diferentes lugares con Víctor Díaz Rúa, uno de los imputados de los sobornos de Odebrecht y de presionar a un juez para “hacer algo” en el caso de narcotráfico de Winston Rizik.

Una de las comunicaciones leídas por el procurador dice de forma expresa: “Veo con gran inquietud que sean confirmados como jueces, personas que, a mi entender, no se han comportado con la ética y la transparencia propia de los jueces de la Suprema Corte de Justicia” y seguidamente mencionó que posee videos y fotografías que prueban que las supuestas reuniones ocultas ocurrieron.

Aunque varios de los miembros del Consejo le dijeron a la magistrada que tenía el derecho de reservarse la respuesta, Miriam Germán respondió diciendo al procurador que “su servicio de inteligencia” debió decirle que no niega que tenga una amistad con Víctor Díaz Rúa, y que se reunió con abogados de Conrado Pittaluga porque también es su amigo y una persona muy formada.

“Yo no ando buscando chantajistas para que digan nada de nadie”, dijo la magistrada, además expresó que nada de lo dicho por el procurador se corresponde con la realidad.

La diputada Josefa Castillo consideró que las acusaciones contra Mirian Germán “ha sido una burda agresión, improcedente, premeditada y con una irresponsabilidad del anonimato”.