Santo Domingo, RD

 Las aceras están repletas de gente. Y no es para menos, pues en El Dique del Ensan­che Ozama, sus residentes viven en construcciones de cemento con techos de zinc, unos arriba de otros, por lo que tienen pocas opciones para quedarse en casa ante tales condiciones de vida.

Para muchos el Covid-19 no es su mayor problema ya que las precariedades y las amenazas de enferme­dades por hacinamiento ya estaban latentes antes de la pandemia. Además, niegan que ese lugar sea uno de los barrios de mayor contagio del Gran Santo Domingo como hace varios días se ha­bía dicho.

“Eso es mentira, aquí na­die ha salido con coronavi­rus. Esto es pequeño y aquí todo el mundo se conoce”, asegura el residente Rober­to Vásquez, a pesar de que el Ministerio de Salud Pú­blica, en su boletín número 46, informó que los sectores de esta provincia que más se han visto afectados por la pandemia han sido Boca Chica, San Luis, El Dique, Los Mameyes y Los Mina.

El Dique mide aproxima­damente un kilómetro de largo. Es un largo callejón en forma de pendiente y ro­deado de suburbios que es­tán al lado del Río Ozama.

Allí el brazo del toque de queda y el estado de emer­gencia no alcanza porque primero, para entrar a El Dique, se debe descender desde la superficie hacia un subsuelo, por lo que es inexistente la presencia de los policías en esa área.

También las condiciones de ese barrio evitan que los agentes ingresen allí, pues al ser un callejón no pue­den entrar varios vehículos a la vez debido a lo estrecho del espacio.

Al parecer no llegan son las ayudas del Plan Social, pues sus residentes alegan que no han recibido nada.

“El presidente se ha olvi­dado de nosotros. Aquí no recogen la basura, tampo­co nos llega alimentos. Nos han abandonado”, asegura Joan Rosario, residente.

Los niños salen a la ca­lle, suben corriendo las es­caleras de cemento, a ve­ces hasta desnudos, vuelan chichiguas en grupo e igno­ran completamente al Co­vid-19 al no usar mascari­llas ni guantes.