OPINION

Reformas fiscales y el arte de recular en política

Por: Wenzel Musset Lorenzo

Recular puede definirse cómo andar hacia atrás o ceder en una opinión o decisión ( de manera coloquial) en la naturaleza cambiante de la política, es un acción qué se ve bastante, sobre todo cuando los gobernantes son novatos o intentan implementar cambios radicales.

En el último año es algo qué los dominicanos hemos tenido qué presenciar mucho, ya que hay un gobierno nuevo y qué intenta implementar cambios radicales, pero recular no sólo ha sido en el ámbito de las decisiones de estado, también ha sido en nombramientos,órdenes de compra o equivocaciones menores, qué por muy serias qué sean las decisiones de gobierno, no dejan de ser entretenidas.

Primero fueron con los nombramientos en diversos ministerios y direcciones como : cultura, salud, lotería nacional, policía nacional, juventud, entre otros. Las decisiones fueron motivadas por presunta corrupción o clara incompetencia, pero los cambios más significativos han sido en las decisiones populares.

Varios ejemplos podrían citarse cómo la reducción del toque de queda unos días antes de una protesta masiva organizada para el 15 de julio, o la eliminación total del mismo cuando el descontento empezaba a incrementar y el más importante hasta ahora, la decisión del presidente de no hacer la reforma fiscal.

Las reformas fiscales son temas que pueden bajar del cielo a la tierra la popularidad de un político aun siendo necesarias, ya que afecta a todos los actores de la sociedad,  cuando algo negativo pasa, es reacción normal de los humanos apuntar con el dedo y descargar nuestra frustración con quién creemos culpables, la única forma en que una reforma fiscal se de sin oposición política o social es teniendo mayoría congresual, comunicar de una manera muy cuidadosa e intentar aliviar la carga impositiva a la vez que se mejora los procesos de recaudación y sobre todo hacerlo en momentos de calma política, no en medio de crisis económicas o sociales cómo se viven el día de hoy, pero reunir todas esas condiciones a la vez, es una tarea utópica.

El político debe aprender a recular en sus decisiones que trae pocos beneficios sociales o electorales y sobre todo usarlas a su favor, un ejemplo de esto es cuando se hace una propuesta impopular y se da marcha atrás venderse cómo un mesías por solucionar el mismo problema qué creaste, el rectificar es parte del crudo y amoral juego de la política,  cuando se combina con la buena comunicación y un poquito de populismo, es un trampolín para la valoración de cualquier político.

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